El acné

Aunque es una patología sencilla, afecta directamente a la estética de la persona por lo que sus efectos psicológicos pueden ser importantes. A la baja en la autoestima suele sumarse el rechazo social debido a su carácter antiestético. Sin embargo y a pesar de su frecuencia, sólo un tercio de los pacientes asisten al dermatólogo.

El acné es una enfermedad inflamatoria crónica de la unidad pilosebácea, que afecta áreas donde esta unidad es predominante; cara, tronco superior y espalda. Si bien esta condición puede observarse en la infancia (se inicia alrededor de los 11 a 12 años de edad, siendo más precoz su presentación en niñas), principalmente afecta a los adolescentes; entre el 70% y 80% la padecen. En ocasiones se extiende más allá de los 25 años y excepcionalmente se descubre acné persistente hasta la cuarta y quinta década de vida. Las manifestaciones clínicas son variables y van desde algunos comedones hasta formas graves. La historia familiar de acné, principalmente de línea materna, incrementa el riesgo de desarrollar esta enfermedad en la adolescencia.

Hay 4 factores principales que contribuyen a su formación:

  • Seborrea (aumento de producción de sebo)
  • Hiperqueratosis (engrosamiento de la capa externa de la piel)
  • Colonización bacteriana (propionibacterium acnes)
  • Inflamación

En el acné podemos observar comedones cerrados (puntos blancos) o abiertos (puntos negros) que son los primeros en aparecer, pápulas (granitos rojos), pústulas (lesiones pequeñas, inflamadas, con contenido purulento), que pueden persistir 2 a 4 semanas y nódulos lesiones profundas.

La clasificación del acné dependerá de la combinación de estos elementos. Hablamos de acné no inflamatorio cuando predominan papulas y pustulas. Existe una forma denominada acné noduloquístico, que presenta lesiones profundas, inflamatorias, que impactan en la vida social de los adolescentes, haciendo que muchos no quieran salir por el estado de su cara.

Es necesario una consulta temprana con el dermatólogo para evitar las secuelas pigmentarias o cicatrizales.

Como medidas generales:

  • Utilizar agua tibia y un limpiador apropiado (el agua demasiado caliente o fría puede agravar el acné)
  • Dejar que los granitos curan de forma natural (exprimirlos puede hacer que empeoren y dar lugar a retracción cicatricial)
  • Aplicar solo un producto no comedogénico de la piel.
  • Utilizar un maquillaje no comedogénico.
  • Eliminar el maquillaje al final del dia.

De acuerdo al tipo de acné se indican tratamientos tópicos y/o sistemáticos. Los primeros deben aplicarse en todas las áreas afectadas, requieren un cumpliento estricto y por tiempo prolongado. En los segundos se puede utilizar antibióticos, y en casos resistentes o en forma nódulos quísticas, la isotretinoina.

Es importante el manejo de las cuales, ya sean las hiperpigmentaciones o las cicatrices de acné. En la actualidad disponemos de múltiples opciones terapéuticas, desde peeling hasta láser de co2 fraccionado que constituye el estándar dorado para estos casos. Se trata de un láser de última generación, con excelentes resultados estéticos. Es un procedimiento ambulatorio, se realiza con un anestésico en crema, en pocos minutos y con periodo de recuperación corto.